Domingo 11 de enero
San Francisco
9:24pm (Hora local)
Oyendo a: Stevie Wonder
Me encuentro en la triste terminal internacional del aeropuerto de San Francisco. Pensé que iba a haber mucha más gente pero la verdad está bien solo este lugar – sólo un par de personas pasando ocasionalmente desde donde estoy, en una esquina solitaria donde encontré un enchufe para cargar mi laptop.
La neta no me siento muy bien… estoy bien cansado y me duele la cabeza, igual porque se me olvidaron mis lentes para ver de lejos. Bueníssssima, vato. Awebo se me tenía que olvidar algo importante. Ya ni me extraña de mí. A ver si me compro unos allá o algo porque ya me acostumbré a traerlos puestos y no esta chido esto de ver borroso. Ahí ando caminando por los aeropuertos con apariencia de mojado perdido apretando los ojos para ver los señalamientos para ver donde están las terminales en donde debo de estar. En fin, mi día:
Tomé el avión Monterrey-Dallas a las 9am, el cual se retrasó un poco. El vuelo estuvo bien – dormido al lado de una bella chica desconocida. Tez morena, pelo rubio, cejas gruesas, le daban carácter sin dejar de verse femenina. Yo venía lo suficientemente desmadrugado, cansado y confundido tratando de conciliar la situación en mi cabeza como para ni considerar sacarle plática. Después de un rato, los dos, indiferentes uno al otro, caímos rendidos al sueño.
Llegué a Dallas a las 11 y cachito a todo el desmadre de inmigración y la entrevista con el típico oficial arrogante que se cree gringo pero es más mexicano que un huarache el cabrón. Mientras caminaba con todo el bandón, simulaba la situación en mi cabeza y preparaba mis respuestas. Me formé y me tocó pasar con una oficial que parecía mexa, pero la neta ya ni chequé su apellido – estaba muy concentrado en no cagarla con mis respuestas y mantener mis papeles en orden. “Alright, good to go.”
Pasé por el checkpoint culero, casi encuerado, y de allí a comer algo ya que nomás traía un pinchurriento cereal en el estómago. Sabía que el juego de Giants-Eagles era a las 12 así que busqué un lugar donde comer y poder verlo. Me chuté la primera mitad del partido en el Champs. De allí me pasé a buscar mi sala en donde cerca de allí había unas teles con el juego. Me instalé y vi el resto del juego ahí.
Durante este periodo hubo unos momentos de poca certeza. Vi que mi vuelo iba a salir 20 minutos después de lo estipulado, aparte de que por lo que voceaban parecía que había problemas con el avión. Culéyese, mijo. Finalmente, después de conocer a una pareja de alemanes en sus sesentas que también iban a SF, nos cambiaron de sala, de la D28 a la D20 y como nómadas salimos unas 60-70 personas hacia allá. Ya ahí, por alguna razón, toda la raza empezó a hacer fila para ir al mostrador, yo, muy confundido, decidí irme a sentar a observar desde allí la situación. Después de un rato de aún menos certeza, decidí mejor no arriesgarme y formarme. Allí le pregunté a la raza qué pedo y nadie me supo decir. Todos estaban formados porque todos los demás estaban formados. Puta, no ps aquí me quedo. De repente anunciaron que ya iban a empezar a abordar y la situación entró en caos. La fila se rompió la gente se quería meter, todos querían llegar al mostrador para asegurarse que su boleto estaba bien. Total ya llegué al mostrador en donde revisaron mi boleto y me dijeron que el mío estaba bien. Después de esto abordé. Camino buscando mi asiento, 22E, en donde me esperaban dos señores, uno en el pasillo y otro en la ventanilla – mi asiento evidentemente era el del medio. Me senté y lo primero que noté fue que el espacio entre los asientos era ridículamente chico. Vete a la verga, American Airlines –pensé. 4 horas y 2 piernas entumidas después, llegamos a San Francisco. Neta, que me hace que si existiera un aeropuerto en Huejuquilla el Alto, Jalisco tendría más actividad que este. No sé si es la hora, o el día o qué, pero esto está más muerto que la carrera artística de Courtney Love. Neta. Varios restaurantes vacíos y uno que otro afortunado con 1 o 2 clientes. El amplio y largo pasillo-puente para pasar a la terminal internacional estaba completamente solo y medio oscuro. Ante tenebrosa situación, yo y mi alma caminando con la incertidumbre al 100 por no saber si quiera si iba por el camino correcto. Finalmente logré llegar a la terminal internacional en donde confirmé que estaba en el lugar correcto. De nuevo lo primero que hice fue buscar donde cenar, porque los efectos de la ensalada cesar del Champs se habían esfumado ya hace mucho. Ahhh, porque no les dije que la comida en el vuelo de Dallas-San Francisco te la cobraban. De nuevo, porque no está de más: vete a la verga, American Airlines. De jodido la Sprite me la dieron de a grapa.
Llegué primero a la sala para ver si todo estaba en orden, pero como aún faltaban unas 5-6 horas para el vuelo, naturalmente estaba completamente vacía, pero vi el 747 ya abajo siendo cargado tonz decidí relajar la concha un rato e irme a cenar. Había pasado por un lugarcito tentador de comida japonesa, así que le caí ahí. El lugarcillo se veía muy típico, mesitas chiquitas, empleados asiáticos, una barra donde podías ver al cocinero preparar los rollos, etc. Me senté en la barra y me puse a comer. Había poca gente, supongo que eso fue lo que motivó al cocinero a sacarme plática. Richard es un inmigrante de Singapur como de unos 30 años, con un inglés medio masticado, aunque su vocabulario parecía ser amplio. Platicamos como por una hora sobre la inseguridad en México (que al parecer están muy bien informados de eso por acá… aunque igual los periódicos hacen la situación parecer peor), sobre su país y mi viaje a Hong Kong. Platicamos del dominio del hombre blanco sobre las minoridades y sobre todo de la indiscutible influencia de los Estados Unidos sobre el resto del mundo. Èl me preguntaba sobre porqué no abandonaba el país siendo que era muy inseguro. También me decía que no parecía Mexicano, que era muy blanco para parecerlo y que aparentaba de unos 18 o 19 años. De allí la plática sobre las razas. De alguna manera sentía en sus palabras cierto rencor contra el hombre blanco, aunque igual y me la piré. Interesantemente, acababa de leer una frase apropiada para el momento en un libro de Carl Sagan:
Ahhhh que este Richard, no entiende que todos somos uno.
“The first day or so, we all pointed to our countries. The third or fourth day we were pointing to our continents. By the fifth day, we were aware of only one Earth.”
Príncipe Sultán Bin Salomón Al-Saud, astronauta de Arabia Saudita.
En fin, fuga a la sala para hacer últimos arreglos en el mostrador.
**Update**
(Cántese a la melodía de Sergio el Bailador)
"Llegó, llegó! Hongo a Hong Kong! Ya llegó Hongo a Hong Kong!"
Awevoooo!
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