miércoles, marzo 25

El vato que vive conmigo

Creo que no le he dedicado mucho espacio a un tema importante: el vato que vive conmigo.

El vato que vive conmigo y yo no nos llevamos. Rara vez nos dirigimos la palabra. Yo diría que una vez cada dos semanas cruzamos palabra alguna y es de que... "perdón", "gracias" o una pendejada así. Al principio trataba de sacarle plática pero al ver que el wey no respondía a mis estímulos sociales, decidí rendirme. Le preguntaba sobre su carrera, su familia, cosas que le interesaban... pero recibí muy poca respuesta y un nulo interés de regreso. No sé cuantos años tiene, no estoy seguro en que semestre está, no sé su nombre chino, no sé en que parte de la ciudad vive su familia. Esto sucedio durante el primer mes. Durante el segundo mes la agarré de madreada y lo saludaba efusivamente sabiendo que le iba a valer madre. "D to the A to the double R, E, N! What's up, mah brotha?!" Ya después me cansé del jueguito y pasamos a la fase en la que nos encontramos ahorita: una indiferencia mutua indescriptible. Es como si viviera solo, pero no. Es incómodo, sí, pero la neta me vale madre. Aunque tengo que aceptar que poco a poco nuestra relación va pasando de la indiferencia al disgusto mutuo. Al menos de mi lado así lo siento y estoy seguro que esa será la próxima fase.

Escuchaba al principio que la gente local que no habla muy bien inglés prefiere quedarse callada. Supuse que él era uno de estos, que no me hablaba por pena. Y aunque su inglés no es nada malo, pensé que esta era la razón. Este es el estereotipo de un HongKongeano o como se les llame - reservado, penoso. Poco a poco empecé a conocer a la raza del piso y les empecé a preguntar qué pedo con este vato. Me dicen que durante el semestre pasado, durante los primeros meses hablaba con todos, pero que de repente dejó de hablar y que desde ese entonces no se lleva con nadie del piso.

Tiene amigos, de vez en cuando vienen al cuarto y habla muchísimo por celular. Realmente ha sido una experiencia difícil la cual ha puesto a prueba mi sentido del respeto. Tiene hábitos que realmente me cagan... al principio me daban risa, pero ya no. Eso de hacerse sus masajes faciales y ponerse tratamientos en su pelo cada noche me tiene hasta el huevo. Huele feo esa cosa que se pone en el pelo. Siempre tiene su espejito entre su laptop y él. Como les digo, es difícil no burlarme de él y por eso digo eso sobre mi sentido del respeto. Tampoco quiero dar la impresión de que soy un burlón culero, pero es difícil dejarlo ser... estoy tratando.

Al principio, durante los primeros días, cuando uno de los dos se iba a dormir, nos preguntábamos si podíamos apagar la luz. Ahorita ya nos vale madre y se apaga la luz sin preguntar nada.

Al principio, antes de irse a su casa los fines de semana al menos me daba un "bye"... ya no. Agarra sus cosas y se va.

En fin, parte de la experiencia, no? Vivo bajo la premisa que todos tienen algo que enseñarme... y cuánto estoy aprendiendo de él!

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